Si se tuviera que elegir un solo sumario del documental sería el del titular: "Este negocio consiste en hacer música y esto es lo que se tienen que grabar a fuego algunos" (Alejandro Sanz).
El pasado 27 de enero, se estrenaba en Movistar Plus el documental de Alejandro Sanz Cuando nadie me ve (2026). La serie documental se distribuye en tres episodios: Lo que soy, Partío y Ya no duele, con una duración total de casi tres horas.
A lo largo de los mismos, se realiza un recorrido por la trayectoria del compositor y cantante desde sus inicios-se puede decir que desde que su padre le regaló la primera guitarra con siete años-, al mismo tiempo que se intercalan historias relacionadas con su vida personal y familiar. Además, se incluyen testimonios de diferentes profesionales (directores, productores, representantes, otros artistas...) que han estado ligados de una manera u otra a la carrera del músico.
Dirigido por Álvaro Ron y con el trabajo detrás de un gran número de personas en la producción, realización, diseño o documentación, entre otros (basta leer los créditos al final), el documental presenta una estructura narrativa muy cuidada, logrando una cohesión entre las tres partes.
Lejos de ser una obra audiovisual en la que se muestra a Alejandro Sanz como una estrella de la música, se percibe el interés por ofrecer una mirada real y humana del cantante, cuyo verdadero nombre es Alejandro Sánchez Pizarro (Madrid, 1968), al que se le dedicó un reportaje en este mismo blog hace unos años: "Quedará la música" (1/4/20).
Con ese lado humano, el artista se presenta con sus luces y sus sombras, abre su corazón para contar momentos difíciles de su vida en los que también, como buen humano, cayó en la desolación y perdió la motivación por aquello que más le había gustado desde siempre. A pesar de ello, el documental es un alegato a la pasión y el respeto por la música que le viene de sus propias raíces, cuyo primer éxito en ventas se tradujo en su primer disco, Viviendo Deprisa (1991), trabajo del cual se llegaron a vender más de mil copias y al que seguiría una extensa discografía.
Los números y las ventas se abordan precisamente a lo largo de la serie, poniendo en evidencia cómo a veces en la industria musical surgen desavenencias y se hace difícil encontrar el equilibrio entre la parte empresarial, económica y la esencia y el trabajo de un artista. Se muestra así cómo Sanz ha sabido permanecer fiel a sus principios y a su público, al margen de los algoritmos. Al mismo tiempo, se puede ver que no ha escatimado esfuerzos en buscar profesionales que respetasen su forma de entender la música y también su alma flamenca. Flamenco que no está reñido con el gusto por el rock y el heavy metal, estilo este que practicó en la banda en la que tocaba de adolescente llamada "Jinete inmortal". Respecto a las reticencias en ocasiones con el flamenco, se cuenta cómo Corazón partío generó falta de aceptación en algunos casos. En cambio, la canción finalmente rompió moldes, sonó en todos los rincones de España y trascendió fronteras. Y es que no hubo corazón en aquel momento que "no tiritase de frío".
A pesar del enorme éxito de Más (1997), el cantante ha seguido trabajando, buscando, porque como él mismo dijo en el discurso tras ser investido honoris causa en 2013 por la Berklee College of Music (Boston, EE. UU.): "Siempre hay una nota, un acorde, una frase que te espera un segundo más allá del momento en que te ibas a rendir" y para eso hay que tener "hambre y capacidad de sacrificio suficientes", apuntaría en su libro VIVE (Aguilar, 2017).
Además, en la serie documental puede verse el lado más solidario del cantante, quien a lo largo de su carrera ha colaborado con diferentes asociaciones benéficas y se ha sumado a distintas causas, dando gratas sorpresas también a algunas fans. A sus muchas seguidoras (y a algún seguidor también) ya les dedicó una canción en su segundo álbum Si tú me miras (1993) bajo el título "Tu letra podré acariciar". En el documental también se hace referencia a ellas. Y no falta tampoco su humor inteligente, su capacidad de responder ante preguntas incómodas con un poco de poesía y la generosidad que se hace patente en sus colaboraciones musicales. De hecho, diferentes artistas han hecho alusión a esta cercanía y generosidad que caracteriza al artista, tanto dentro como fuera de la pantalla.
Una de esas artistas es Pastora Soler, cuyo nombre real es Pilar Sánchez, quien en su libro Cuando se apagan las luces, aparecen las estrellas (HarperCollins, 2025) lo referencia en diferentes partes. La obra supone también un recorrido por la trayectoria profesional de la cantante e incluye momentos de su vida personal y de su ámbito más privado. Una historia de superación en la que Sanz también es elogiado. "Yo tengo dos inicios en mi carrera: cuando empecé en la copla y esa noche", señala la artista (p.149, 2025). Se refiere así al concierto "Más es más" del 24 de junio de 2017 que se dio en el estadio Vicente Calderón en Madrid donde se celebraba el vigésimo aniversario del disco Más. Después de un parón en la carrera de la artista, de nuevo volvía a pisar un escenario con fuerza cantando la canción "Si hay Dios". Precisamente, Alejandro Sanz ha escuchado muchas veces la pregunta de qué es lo que le inspira, así lo cuenta también en la serie documental y apunta que "la inspiración tiene algo de espiritual, algo ajeno a nosotros". Así que sí, si hay Dios, seguramente entiende de inspiración, de emoción, de superación, de música y de amor. Son el amor y la entrega por la música los que constituyen el argumento central sobre el que gira el documental.