En esta entrada, se comparten dos pódcast totalmente diferentes en cuanto a forma/estructura y contenido pero en los que, sin embargo, se hace alusión en algún momento al concepto de "zona de confort". Reflexionamos al respecto, pero antes, se hace mención al concepto de hormesis.
Hormesis, del griego "estimular"
El episodio "Neuronas en marcha" (perteneciente al pódcast Sapiens de RTVE, 2/3/26) es una entrevista de la periodista Paula Aller al neurocientífico José Luis Trejo, autor del libro homónimo Neuronas en marcha (2026) recientemente publicado. A lo largo de la misma, se destaca el importante papel del ejercicio físico: "No se conoce ningún fármaco antidepresivo que tenga más y mejor efecto sin consecuencias secundarias que el ejercicio físico siempre y cuando este sea moderado", afirma el entrevistado. La palabra moderado aquí es relevante, ya que este neurocientífico habla del concepto de hormesis, palabra procedente del griego que significa "estimular". Explica cómo el ejercicio físico es beneficioso en cierta cantidad pero, una vez pasado cierto umbral, si se produce un exceso de ejercicio físico se generaría un estrés tóxico en el organismo y podría tener efectos adversos.
El concepto de hormesis también lo recoge Carlos López- Otín en su libro La levedad de las libélulas (2024, p.96) como uno de los nueve elementos fundamentales en su fórmula integral de la salud. Escribe que en la Antigüedad no se aludía al nombre como tal, pero sí se conocía este proceso mediante el cual un estímulo o factor (llamado hormetina) que puede ser de naturaleza diversa y producirse de manera natural en nuestro organismo o de manera inducida -por ejemplo, a través de un fármaco-, provoca en nuestro organismo una respuesta biológica (algunos autores hablan de respuesta adaptativa). Dependiendo de la dosis recibida de ese estímulo/hormetina los efectos serán positivos o negativos. Otín incluso anticipa que estos factores pueden ser de naturaleza emocional.
José Joaquín Serrano por su parte, licenciado en Biología y Máster en Biología Celular y Molecular recoge algunas críticas al concepto en su artículo "Hormesis: ¿Una cuestión de concentración?" (2016). Entre ellas, la universalidad de las conclusiones, esto es, que habría que tener en cuenta ciertas particularidades en cada caso (el compuesto analizado, el contexto, el tiempo de respuesta...), pues no siempre se cumple que a bajas dosis de un estímulo se produce beneficio y a altas un perjuicio, a veces ocurre al revés. Así ejemplifica que un tratamiento de quimioterapia podría ser beneficioso a dosis elevadas y crear resistencia celular a dosis bajas. O por ejemplo, en el caso de los antibióticos hay que tener en cuenta una dosis óptima, pues dosis muy bajas pueden no tener efecto. Por su parte, el catedrático de Microbiología César Nombela Cano, quien obtuvo su formación postdoctoral trabando en EE. UU. con Severo Ochoa, en el artículo de la Revista Nutrición Práctica (2015) titulado "Hormesis: evidencias sobre la relación dosis-efecto" refiere esta ambivalencia: "Se produce una respuesta frecuentemente de tipo bifásico, en los sistemas biológicos determinada por diversos agentes que, a niveles muy bajos pueden producir una estimulación (o inhibición) la cual se torna en inhibición (o estimulación) a niveles altos". Los gráficos en las que se recogen los resultados de estudios relacionados con la hormesis suelen tener forma de "U" o "J".
La llamada zona de confort ¿o de incomodidad?
El sustantivo confort según RAE se incorporó del francés (galicismo) a mediados del s.XIX con el significado de "comodidad o bienestar material". Se desaconseja el uso en español de comfort y discomfort procedentes del inglés. Si se hace una búsqueda rápida en internet, pronto aparecen multitud de entradas relacionadas con la definición de zona de confort e incluso miles de remedios y consejos para salir de ella, algunos muy popularizados pero que carecen de sustento y fundamento cuando se analizan mínimamente. A veces la desinformación está a golpe de clic. Curiosamente, en la entrevista citada al comienzo, se hace referencia a que muchas citas que se popularizan y viralizan del tipo "desafía tus límites" son muy instagrameables, pero no tienen mucho aval científico. En este sentido, el investigador José Luis Trejo apunta en el pódcast que "no hay que llegar hasta el límite y no hay que salir de la zona de confort porque fuera de esta zona solo está el estrés" (en base a la curva hormética). Y señala: "Cuando uno conoce sus límites está al borde del abismo, no hay que llegar hasta el límite, para un segundo antes".
El otro episodio del pódcast seleccionado para esta entrada es de Molo Cebrián, quien entre otras cosas, ha sido locutor de radio de cadenas conocidas a nivel nacional y posteriormente se graduaría en Psicología. Entre sus pódcast están Entiende tu mente y Saliendo del círculo. Es uno de los episodios de este último el que se comparte aquí y en el que se menciona en algún momento la zona de confort. Sin embargo, si se escucha bien el testimonio de la entrevistada y de otras personas que aportan sus preguntas a lo largo del mismo: ¿En realizad se está hablando de salir de la zona de comodidad o de incomodidad? ¿De bien-estar o de mal-estar? Es decir, con todos los respetos hacia todas las personas que intervienen, se habla de precariedad laboral (algunos relacionados con la propia profesión periodística), de ir a otros lugares a buscar trabajo o emprender, etc. Pero precisamente estas decisiones las toman a raíz de que no están en su zona de confort, sino en una situación incómoda y a partir de la cual actúan para mejorar. Con todo, a mí particularmente el episodio me ha resultado muy interesante, como el de Sapiens.
Cabría la posibilidad de hablar de zona conocida o desconocida que no necesariamente tiene que estar vinculada con la comodidad o incomodidad. Además, en relación a la curva hormética: ¿Cuánta "dosis" de incomodidad supone el límite de nuestra zona de confort? Y otra pregunta: si como confort se entendiera la "comodidad" de un mal hábito (sedentarismo, adicción a alguna sustancia...) ¿entonces no sería necesario salir de esa zona de confort? Parece importante, en última instancia, tomar decisiones individualizadas y, sobre todo, bien informadas que nos mantengan en una zona de confort con beneficios para la salud y consecuentemente, para el entorno. En conclusión, una dosis adecuada de comodidad o de incomodidad (sin que supere el umbral de la curva hormética a partir del cual es perjudicial) que produzca beneficios en la salud del día a día.
Se dejan directamente, a continuación, los episodios para quien tenga más interés en escucharlos y sacar sus propias conclusiones y reflexiones.