Si eres docente, educador o tienes conocimientos de psicología y pedagogía infantil, muchas de las cuestiones que aquí se recogen resultarán conocidas o incluso podrías añadir alguna más.
Y es que cada niño y niña es diferente, pero en la práctica, manifiestan cualidades similares derivadas del propio desarrollo. Recogemos algunas que pueden darse especialmente en la etapa de infantil.
| Imagen con licencia CCO. Recuperada de: https://es.pngtree.com/ |
1. Coge el lápiz con toda la mano y se sale del papel
El uso y manejo del agarre con la pinza, esto es, con el índice y el pulgar, requiere de un proceso de aprendizaje que además va unido al desarrollo de la psicomotricidad fina del niño/a. Poco a poco, es importante fomentar el uso de esta pinza, aunque cada niño/a tiene su propio proceso de maduración.
🔑Hay que tener en cuenta que en el desarrollo psicomotriz la maduración se da primero desde la cabeza hacia los pies (ley céfalo-caudal) y desde el eje del cuerpo hacia el exterior (ley próximo-distal).
2. Hace alguna letra al revés
Es totalmente normal que cuando están iniciándose en la lectoescritura, los niños y niñas realicen, por ejemplo, una "A" invertida (como si fuese una "V") o incluso una "E" en espejo sin que esto sea un indicador de alguna dificultad de aprendizaje particular. No obstante, si la realización de letras en espejo continuase y se diesen otros indicadores que puedan hacer pensar que sí existe alguna necesidad o dificultad de aprendizaje, desde el sistema educativo actual se promueve la prevención y atención temprana.
🔑Generalmente, se aprenden primero las letras mayúsculas y posteriormente las minúsculas. Las primeras son más sencillas de reconocer (grafema-fonema) y también de ejecutar que las minúsculas. Estas últimas requieren mayor control de la psicomotricidad fina, trabajo previo de la direccionalidad y linealidad, entre otras cuestiones. En este sentido, es relevante la coordinación familia-escuela, evitando optar por métodos de lectoescritura incompatibles que dificulten la fluidez en el aprendizaje.
3. ¿Y las consonantes?
Puede ocurrir, por ejemplo, que el/la niño/a ante la palabra "perro" solo escriba una "e" y una "o", pero no es motivo de preocupación alguna.
🔑Primero pasan por una fase vocálica, antes de darse cuenta que a cada grafema por lo general le corresponde un fonema. Es cuestión de tiempo que escriba la palabra entera, aunque conviene intervenir para estimular la percepción de las consonantes. Y sí, las sílabas trabadas (mb, tr, cl...) e inversas (vocal+consonante: al, el...) son más complicadas para los peques.
4. Salta números
A veces, cuando tienen que identificar un número visualmente con el número que dicen oralmente, pueden contar más rápido de lo que sus dedos indican y realizar saltos. Forma parte también del aprendizaje lógico-matemático y del desarrollo.
🔑El concepto de cardinalidad (cada número representa una cantidad determinada, el último valor dicho más todos los anteriores) se adquiere también poco a poco.
5. El "lío" con los tiempos
Ayer, hoy, mañana... El tiempo cronológico y la ordinalidad también requieren una maduración y un aprendizaje. Es normal que se mezclen tiempos, que les cueste "entender" un concepto tan abstracto. Las acciones y hábitos ordenados les ayudan a poco a poco ir interiorizándolo. Las rutinas son importantes para ellos.
🔑Este "vivir en el continuo presente" les impide poder anticipar y prever ciertos acontecimientos. Así, en el conocido período de adaptación a un centro educativo, cuando comienzan con dos, tres años (si es que no han ido antes), pueden llorar al separarse de sus seres queridos y por mucho que se les diga que después vendrán a buscarlos, su cabeza no está aún preparada lo suficiente para entender ese "después vengo", ni mucho menos la hora a la que vendrán. El acompañamiento y comprensión ayudará a que este proceso sea más amable para el niño/a. No les ayuda decirles mentiras, por cierto.
6. Se dibuja a sí mismo sin cuerpo y los brazos salen de su cabeza
Esta figura conocida como el "renacuajo" es también un indicador del desarrollo y de la fase de maduración en la que se encuentra el/la niño/a. Es muy importante no decir que no sabe dibujar, pues sí que sabe, pero hace lo que puede con el mundo que percibe a esa edad. Se le puede ir guiando para hablarle de que la cabeza tiene cuello y cuerpo del que salen las extremidades, pero tampoco es necesario darle demasiada importancia porque es cuestión también de tiempo y maduración. A medida que la propiocepción, la psicomotricidad, el desarrollo lingüístico, espacial-temporal, etc, tenga lugar, sus dibujos irán enriqueciéndose.
🔑No obstante, si persistiese el renacuajo junto con falta de desarrollo del dibujo y los profesionales ven otros indicadores que puedan hacer pensar que hay alguna dificultad, entonces sí, lo mejor será de nuevo apelar a la atención temprana.
7. Dice que "no" a todo
Los niños y niñas en torno a los 3 años pasan por una etapa conocida como "la crisis de oposición", una "miniadolescencia".
🔑En parte es bueno, están dándose cuenta de que pueden tener autonomía y tienen que "marcarlo" de alguna forma...
8. Ser y hacer en la autoestima
A veces, hay niños y niñas que les cuesta mantener el orden, la atención, la tranquilidad, cada niño/a es un mundo... Por ello, en educación, a la hora de reconducir o corregir, es muy importante poner el foco en la conducta más que en el ser. No es lo mismo decir "eres un vago/a" que "hoy no estás trabajando" o "no te estás esforzando". No es igual decir "eres malo" que decir "eso no se hace o no está bien porque haces daño".
💟El autoconcepto en los primeros años de vida se forja especialmente a través de los ojos del adulto, por lo que marcar límites de forma respetuosa con ese ser pequeñín es clave.
"Aléjame o protégeme (según la fuente)
de la sabiduría que no llora,
la filosofía que no ríe
y la grandeza que no se inclina
ante los niños"
(Khalil Gibran, pintor y escritor
libanés: 1883-1931)